Reseña de «Un mago de Terramar», de Ursula K. Le Guin

«La gran aventura iniciática de Ged, aprendiz de hechicero. En el mundo de Terramar hay dragones y espectros, talismanes y poderes, y las leyes de la magia son tan inevitables y exactas como las leyes naturales. Un principio fundamental rige en ese mundo: el delicado equilibrio entre la muerte y la vida, que muy pocos hombres pueden alterar o restaurar, pues la restauración del orden cósmico corresponde naturalmente al individuo que se gobierna a sí mismo, el héroe completo capaz de dar el paso último, enfrentarse a su propia sombra, que es miedo, odio, inhumanidad».


Gavilán es un muchacho de Diez Alisos, una aldea de la isla de Gont, en el mundo de Terramar. En su interior porta un gran poder, y por ello será enviado a estudiar junto al gran hechicero Ogion. Sin embargo, su curiosidad será tanta que le llevará a abrir el libro equivocado, liberando una sombra sin nombre.

Tras este suceso será enviado a la escuela de hechicería de Roke, donde pronto despuntará como un gran aprendiz. Allí conocerá a Algarrobo, quien se convertirá en su mejor y más fiel amigo, y a Jaspe, con quien mantendrá una intensa rivalidad. También encontrará una mascota, un otak, una pequeña criatura que le acompañará en sus aventuras.

Se convertirá en un poderoso hechicero y se enfrentará a milenarios dragones y males ancestrales. Pero pronto se dará cuenta de que su vida no puede continuar hasta que no enfrente a la sombra que le persigue, para lo cual deberá viajar hasta los confines del mundo.

Esta novela llevaba tiempo en mi lista de pendientes y por fin me he decidido a leerla. Es la obra más conocida de Ursula K. Le Guin, una de los referentes de la fantasía.

Le Guin, al contrario que el resto de autores, crea un mundo en el que el mar tiene un papel predominante. Gavilán, el protagonista, viajará de isla en isla, descubriendo a sus gentes y su cultura. El mar representará para él el lugar donde se sentirá más seguro a lo largo de toda su aventura.

En la escuela de Roke conoceremos las diferentes disciplinas de magia que existen, pero la más importante consiste en conocer el nombre de las cosas. Cuando posees el nombre de algo, puedes manejarlo a tu antojo. La autora no profundiza mucho más, pues no intenta crear un sistema de magia complejo y enrevesado como hace otros escritores del género.

El estilo del libro es ameno y pausado, y Le Guin describe a la perfección el mundo de Terramar. Lo único que no me ha gustado es que las diferentes etapas del libro terminan demasiado deprisa. A lo que me refiero es que solo da tiempo a conocer en profundidad al protagonista, pues el resto de personajes aparecen solo en uno o dos capítulos. Es verdad que se trata de una novela corta, unas doscientas páginas, pero a veces da la sensación de que apenas conoces a los personajes.

En definitiva, me ha encantado esta novela. Me ha recordado a El Nombre del Viento en el planteamiento de la trama y las cosas que le suceden al protagonista. Desconozco si Patrick Rothfuss se inspiró en esta novela para escribir la suya, pero me sirve de excusa para traer al blog la primera parte de Crónica del Asesino de Reyes la semana que viene.

Espero que os haya gustado la reseña y os animéis a leer Un mago de Terramar. Y los que ya lo habéis hecho, no dudéis en compartir vuestra opinión en los comentarios.

¡Hasta la próxima!

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