Reseña de «Waylander», de David Gemmell

Tras el asesinato del rey, Drenai es devastada por el implacable Imperio Vagriano y los últimos reductos de su ejército resisten al borde de la aniquilación. Sólo si se encontrara la mítica Armadura de Bronce existiría alguna esperanza de victoria, pero la búsqueda es encomendada al hombre que acabó con la vida del rey y que propició el inicio de la guerra: Waylander el Destructor.

Reseña de «La espada en la piedra», de T. H. White

«La espada en la piedra es una moderna y original reinterpretación de la leyenda del rey Arturo, centrada en los años previos a su llegada al trono, cuando todavía era un niño, apodado Verruga, en la corte de Sir Héctor, y no se sospechaba que su futuro sería tan brillante como terminó siéndolo».

Reseña de «El color de la magia», de Terry Pratchett

En un mundo plano sostenido por cuatro elefantes impasibles -que se apoyan en la espalda de una tortuga gigante- habitan los estrafalarios personajes de esta novela: un hechicero avaro y torpe, un turista ingenuo cuyo fiero equipaje le sigue a todas partes sostenido por cientos de patitas, dragones que solo existen si se cree en ellos, gremios de ladrones y asesinos, espadas mágicas, la Muerte y, por supuesto, un extenso catálogo de magos y demonios...

Reseña de «El nombre del viento», de Patrick Rothfuss

«He robado princesas a reyes agónicos. Incendié la ciudad de Trebon. He pasado la noche con Felurian y he despertado vivo y cuerdo. Me expulsaron de la Universidad a una edad a la que a la mayoría todavía no los dejan entrar. He recorrido de noche caminos de los que otros no se atreven a hablar ni siquiera de día. He hablado con dioses, he amado a mujeres y he escrito canciones que hacen llorar a los bardos. »Me llamo Kvothe. Quizá hayas oído hablar de mí».

Reseña de «Un mago de Terramar», de Ursula K. Le Guin

«La gran aventura iniciática de Ged, aprendiz de hechicero. En el mundo de Terramar hay dragones y espectros, talismanes y poderes, y las leyes de la magia son tan inevitables y exactas como las leyes naturales. Un principio fundamental rige en ese mundo: el delicado equilibrio entre la muerte y la vida, que muy pocos hombres pueden alterar o restaurar, pues la restauración del orden cósmico corresponde naturalmente al individuo que se gobierna a sí mismo, el héroe completo capaz de dar el paso último, enfrentarse a su propia sombra, que es miedo, odio, inhumanidad».

Reseña de «Vencer al dragón», de Barbara Hambly

Cuando el dragón Morkeleb el Negro ocupó la Gruta de Ylferdun expulsando a los gnomos que en ella vivían, el joven Gareth se atrevió a viajar a las lejanas Tierras de Invierno para buscar a John Aversin, Vencedor de Dragones, el único hombre vivo que, varios años atrás, había conseguido matar uno. A cambio de la promesa del rey de enviar ayuda a las Tierras de Invierno, Aversin aceptó intentar de nuevo la hazaña casi imposible de vencer a un dragón. En su empeño contó con la ayuda de su compañera, Jenny, una hechicera poco experta que conocía sus limitaciones y que, como Aversin, ya no era joven.