Reseña de «El color de la magia», de Terry Pratchett

En un mundo plano sostenido por cuatro elefantes impasibles -que se apoyan en la espalda de una tortuga gigante- habitan los estrafalarios personajes de esta novela: un hechicero avaro y torpe, un turista ingenuo cuyo fiero equipaje le sigue a todas partes sostenido por cientos de patitas, dragones que solo existen si se cree en ellos, gremios de ladrones y asesinos, espadas mágicas, la Muerte y, por supuesto, un extenso catálogo de magos y demonios...

Reseña de «Un mago de Terramar», de Ursula K. Le Guin

«La gran aventura iniciática de Ged, aprendiz de hechicero. En el mundo de Terramar hay dragones y espectros, talismanes y poderes, y las leyes de la magia son tan inevitables y exactas como las leyes naturales. Un principio fundamental rige en ese mundo: el delicado equilibrio entre la muerte y la vida, que muy pocos hombres pueden alterar o restaurar, pues la restauración del orden cósmico corresponde naturalmente al individuo que se gobierna a sí mismo, el héroe completo capaz de dar el paso último, enfrentarse a su propia sombra, que es miedo, odio, inhumanidad».

De Héroes y Bestias – Una plaga voraz – Segunda parte

«Gridas, Bagesto y Dinna emprenden la tarea de desenmarañar este misterio. Se ponen en marcha hacia el norte, de donde proviene la plaga de dragones, y encuentra un volcán. ¿Estará relacionado con el problema?»

De Héroes y Bestias – Una plaga voraz – Primera parte

«Gridas y Bagesto llegan a Querial, pero encuentran los campos arrasados. Una plaga asola la región. Sus habitantes están desesperados, pero nadie sabe qué hacer. ¿Conseguirán los dos guerreros solucionar este misterio?»

Reseña de «Vencer al dragón», de Barbara Hambly

Cuando el dragón Morkeleb el Negro ocupó la Gruta de Ylferdun expulsando a los gnomos que en ella vivían, el joven Gareth se atrevió a viajar a las lejanas Tierras de Invierno para buscar a John Aversin, Vencedor de Dragones, el único hombre vivo que, varios años atrás, había conseguido matar uno. A cambio de la promesa del rey de enviar ayuda a las Tierras de Invierno, Aversin aceptó intentar de nuevo la hazaña casi imposible de vencer a un dragón. En su empeño contó con la ayuda de su compañera, Jenny, una hechicera poco experta que conocía sus limitaciones y que, como Aversin, ya no era joven.